BARAJA NARRATIVA – 4º DE PRIMARIA – CURSO 2011-12 – PROFESOR – COLOR VERDE

CARTA 1

LUCÍA M.

AVENTURA EN LA SELVA

Una mañana de invierno, Misi estaba mirando por la ventana del avión y su padre, Luis, dormía con una sonrisa en la boca, porque mientras que Misi no sabía hacia dónde se dirigían, él sí. ¡Su padre le había regalado un viaje a la selva por su vigésimo tercer aniversario!


Tardaron unos minutos en bajar del avión, porque el padre de Misi le vendó sus ojos marrones con un pañuelo para que no se diese cuenta de dónde estaba. Luis la cogió de la mano y como iba tan contento y miraba hacia delante, ella se dió en la frente contra la parte de arriba de la puerta y se hizo un chichón muy grande. Su padre le pidió perdón por no fijarse en ello. Le curó con una planta de la selva llamada ‘unamá’, que era una planta curativa de chichones y la utilizaron porque no se habían traído el trombocid.

Tenían que llegar a una casa que estaba en medio de la selva. Emprendieron su viaje caminando, cargando con todo su equipaje y pronto estuvieron cansados. A Misi se le cayó su goma del pelo rojizo y la perdió; por suerte tenía cinco más. El viaje duró medio día y ya estaban hambrientos.

Cuando llegaron, Misi estaba impaciente por quitarse el pañuelo de los ojos. Esperaron unos segundos para quitárselo. Al fín, Luis le quitó el pañuelo y… ¡La sorpresa fue mayor! Misi estaba muy contenta y sorprendida; enseguida fue a darle un beso pero… De repente, ¡Algo le vino a Misi a la cabeza! Fueron sus amigos de la universidad, donde estudiaba biología, porque los echaba de menos a todos y sus gritos que decían una y otra vez: ¡Ven pronto, te echaremos mucho de menos, guapísima, bella! Entonces, se puso un poco triste pero se le pasó rápido al imaginar que iba a emprender una divertidísima aventura.

CARTA 2

DAVID H.

EL CAMINO DEL REY.

Mientras caminaban hacia la puerta de la casa, escucharon unos ruidos extraños. Luis, seguido de cerca por Misi, se acercó a una ventana para mirar el interior.
-No hay nadie dentro, entremos – -dijo Luis.
Misi se quedó tranquila, cogió su maleta, se dirigió a la puerta, la abrió y se llevó una enorme…
¡Sorpresa! –exclamó Dave.
Luis invitó también a Dave, el mejor amigo de Misi, para vivir esa aventura.
Misi se quedó sorprendida, cuando reaccionó, abrazó a Dave y se puso muy contenta.
¡Que alegría! ahora si que lo vamos a pasar genial- dijo Misi.
Después de un duro día de viaje y como todos estaban cansados, Luis preparó la cena, cenaron y se fueron a dormir.
A la mañana siguiente, Misi se despertó al entrar los primeros rayos de sol por la ventana. Vio que los demás se despertaban. Mientras Luis hacia el desayuno, Misi y Dave salieron de la casa, el día era soleado y fresco, dieron un paseo y se adentraron un poco en la selva. Al poco tiempo volvieron a la casa, el desayuno ya estaba preparado y los tres desayunaron con muy buena gana.
Prepararon las mochilas y salieron de excursión. Al cabo de un rato mientras Misi miraba una planta, Dave vio una figura humana.
– Luis fíjate detrás de esos arbustos, parece que es un hombre – dijo Dave.
Luis, Dave y Misi se acercaron al arbusto, ¡su sorpresa fue mayúscula cuando vieron a un indígena! Los tres se asustaron.
¡Ah! – gritó Dave.
¡Madre mía! – exclamó Luis.
¡Santa madre! – añadió Misi.
Salieron corriendo y encontraron en su huida a otro indígena, que era muy mayor e iba lleno de pieles, huesos y plumas de animales, pararon ante él y le preguntaron quién era. El indígena contestó que era Wachungo, el hechicero de la tribu de los Wambata.
¿Quiénes ser vosotros?, balbuceó el hechicero, observando asombrado el pelo rojizo de Misi.
– Somos turistas que hemos venido a conocer la selva y pasar unos días -. Contesto Luis.
Wachungo les dijo que tuvieran cuidado en sus excursiones.
– Pero sobre todo no pasar por camino prohibido, el rey Wachayo lo prohíbe por ser peligroso – añadió Wachungo.
Misi intrigada pregunto ¿cuál es el camino prohibido y por qué no se puede ir por él?
– Os daréis cuenta cuando estar en él, pero ante todo no tentad la ira del rey.- contestó Wachungo.
El hechicero dio media vuelta, se adentró en la selva y le perdieron de vista.

CARTA 8 A
ALVARO TORRES.
EL ENGAÑO

Cuando volvieron a casa, Misi tenía una gran curiosidad por conocer cuál era la tribu a la que pertenecía Wachungo, y le venían a la cabeza muchas preguntas ¿Quiénes eran? ¿Cómo y dónde vivían? ¿Cuáles eran sus costumbres?.
Al día siguiente, todos se levantaron temprano. No habían podido conciliar el sueño y tenían muchos deseos de aprovechar el viaje y conocer el lugar en el que se encontraban.
Durante el desayuno, Luis les propuso hacer una excursión, le habían dicho que en la zona habitaba el quetzal. ¿El qué? –dijo Dave-, nunca había oído ese nombre -indicó con cara de extrañeza-.
Misi le informó que el quetzal es una de las aves más maravillosas de la selva, que se encuentra en peligro de extinción, cuyo cuerpo mide unos 30 centímetros, posee una cola con largas plumas de unos 60 centímetros de largo (el doble que la longitud de su cuerpo), tiene un pico amarillo, una cresta verde, un plumaje muy vistoso con un color verde esmeralda, el vientre de color rojo intenso y las plumas brillantes de su larga cola con colores azules, blancos y verdes, era un ave sagrada para los aztecas y es tan bonita que pertenece al grupo de las llamadas aves del paraíso. Mira, está es una fotografía del quetzal –dijo Luis-, ¡qué bonito! –exclamó Dave-.
Misi y Dave estaban ilusionados con la posibilidad de poder ver un ave tan bonita y se mostraron muy entusiasmados con la propuesta de ir en su búsqueda. Cuando terminaron de desayunar prepararon la mochila con agua y algunos alimentos, salieron de la casa y comenzaron la aventura de la busqueda del quetzal.
Se dirigieron hacía un claro del bosque, donde la naturaleza que les rodeaba estaba formada por plantas de enormes hojas de una altura mediana y otras con unas flores de colores intensos. El paisaje era precioso, pero ni rastro del quetzal.
De repente observaron un grupo de árboles, cuyas ramas estaban cubiertas por una gran cantidad de hojas, pero que curioso porque eran de múltiples colores, rojas, azules, verdes, amarillas, blancas…. ¿Qué extrañas estas hojas? –dijo Dave- , y Misi contestó, fíjate se están moviendo y ¡no hace nada de viento!.
Cuando se acercaron, comprobaron con gran sorpresa, que no eran hojas, sino que se trataba de miles de mariposas que estaban posadas en las ramas de los árboles, cuando notaron su presencia, iniciaron todas juntas el vuelo, de repente se vieron rodeados por una nube de mariposas de todos los colores, que por momentos llegaban a tapar los rayos del sol.
Jamás habían visto un espectáculo tan increíble!, ¡Estoy maravillado! –dijo Luis-, mientras Misi y Dave estaban entusiasmados con la visión que tenían delante, no sabían si lo que estaban viendo era real o un sueño.
Decidieron dar por terminada la excursión, dado que si bien no habían visto al quetzal, se encontraban muy satisfechos con el espectáculo que les habían proporcionado las mariposas. De regreso a casa, observaron la presencia de una silueta humana junto a un árbol, se trataba de una anciana, con unos ropajes similares a los que llevaba Wachungo, por lo que pensaron que pertenecía a la misma tribu, era una anciana muy agradable, con voz suave, una enorme sonrisa y unos ojos brillantes de color verde. Por medio de signos y gestos, intentaron comunicarse con ella, le enseñaron la fotografía del quetzal y le explicaron que habían salido de excursión para buscarlo. La anciana les señaló el camino que debían seguir para localizarlo, dibujando con una rama un mapa en el suelo. Misi y Dave le dieron las gracias y cambiando de opinión, decidieron intentar de nuevo ir en busca del quetzal.
Se dirigieron al lugar que les había señalado la anciana y al poco tiempo, encontraron una senda a cuyos lados se situaban dos grandes troncos de árbol, sobre los que estaban talladas unas caras y sobre su corteza tenía cortes con símbolos de colores, al adentrarse en el camino se vieron rodeados de árboles de grandes dimensiones que casi llegaban al cielo, sus ramas tapaban los rayos del sol, todo se quedó en silencio y tenían la sensación que por todas partes habían ojos que les estaban mirando.
Cuando solo habían avanzado unos metros, contemplaron a su alrededor montones de huesos de diferentes animales. De repente ¡plaff, cataplaff!, los tres cayeron en una trampa que había en el suelo cubierta con ramas y hojas. Primero cayó Luis y luego encima de él cayeron Dave y Misi. ¡Qué dolor! –dijo Dave- ¡vaya golpe que nos hemos dado! –respondió Misi- ¿Estáis bien? –preguntó Luis-. A consecuencia de la caída, todos estaban llenos de magulladuras, heridas y tenían fuertes dolores por todo el cuerpo.
No podían salir de la trampa, pero escucharon unos ruidos de pasos y empezaron a chillar ¡Socorro! ¡Socooooorro! ¡Ayuda! ¿Hay alguien ahí? Al mirar hacia arriba vieron a unos indígenas con las caras pintadas, armados con arcos y flechas. Con unas cuerdas les ayudaron a salir del agujero, una vez arriba descubrieron que junto a los indígenas, se encontraba Wachungo y a su lado otra persona cuya cabeza estaba cubierta por una enorme corona de largas plumas, como las que habían visto en la fotografía del quetzal, pertenecientes a su larga cola, también tenía sobre su cuello unos colgantes hechos con dientes de animales, que resultó ser el rey Wachayo.
El rey estaba muy enfadado y daba fuertes gritos en un lenguaje que no entendían. El hechicero les preguntó por qué habían desobedecido sus indicaciones. ntonces se dieron cuenta que se encontraban en el camino prohibido. Explicaron la razón por la que se encontraban allí, buscando el quetzal y las indicaciones recibidas de la anciana, quién los había enviado por este camino. Cuando le describieron a la anciana, Wachungo les indicó que esa anciana era una bruja, a la que no le gustaban los extranjeros y que los había engañado para que fuesen por el camino prohibido. Entonces Misi se acordó de las palabras que siempre le decía su abuelo, cuando en invierno le contaba historias frente al fuego de la chimenea y le decía que no tenía que fiarse de todo el mundo, porque en ocasiones debajo de una piel de cordero podía haber un lobo disfrazado.
Wachungo les explicó que este camino estaba prohibido porque conducía al lugar donde se dirigían los animales de la selva cuando se encontraban a punto de morir, motivo por el cual era un territorio sagrado, muy peligroso que estaba protegido por los animales más peligrosos de la selva, entre los que se encontraban panteras, jaguares y serpientes de grandes dimensiones, lleno de trampas y que bajo ningún concepto podía ser recorrido por ninguna persona que no fuera de la tribu.
El rey muy enfadado con los extranjeros por haber entrado en el camino prohibido, ordenó que los llevasen detenidos al poblado de la tribu, donde serían juzgados por el consejo de ancianos, quienes decidirían el castigo a recibir por su desobediencia.

Marta Tormo Massaguer
CARTA 9
MEDIACIÓN

Cuando la tribu indigena llevó a Misi, Luis y Dave  frente a su Jefe, Misi gritó: ¡Ayuda, quién puede salvarnos de este apuro¡ ¿Tiene alguien alguna idea? -dijo muy estresada, entonces Dave se acordó que llevava encima su walquitalqui en silencio y auriculares discretos, lo sacó de su bolsillo sin que nadie se diese cuenta, llamó a un compañero, al que Misi  no  conocía. Se llamaba Calvino Ristacho, cuando lo llamó, hablo muy bajito, casi en un susurro, para no delatarse y que los demás no se diesen cuenta de lo que estaba tramando – “Calvino, mis amigos y yo hemos sido capturados por una tribu de indigenas, estamos en el interior de la selva, ¿puedes venir a buscarnos? Llevo el locadizador en marcha, por lo que no te será difícil encontrarnos. Con su ayuda puedes saber exactamente donde nos encontrarnos, pero ten mucho cuidado, pues esta gente no parece muy amistosa con los extraños y, sobre todo, cuando llegues al hotel Meridiam,  no te fíes de la anciana que está en la puerta, sino tú también caerás en la misma trampa que nosotros”. Tras terminar su conversación, Calvino se dirigió a el aeropuerto, y cogió un avión hacia la selva donde se encontraban atrapados su amigo Dave y sus compañeros, Misi y Luis. Cuando llegó pensó que el viaje había sido bueno. Solo había tardado cinco horas en llegar hasta el aeropuerto del sitio donde le esperaba la aventura de rescatar a su amigo y sus compañeros. Pero se dio cuenta que con pensar no ayudaba en nada, y se dijo a si mismo: “Basta ya de chacharas y que empiece la acción”. Entonces, pensó de qué forma se podía presentar ante la tribu sin levantar  sospecha alguna. Pensó y pensó hasta hallar lo que él creyó que era la mejor solución, que era disfrazarse de uno de ellos, y como él era conocedor de su lengua no tendría problema alguno para poder relacionarse. Efectivamente fue así, pues  cuando  llegó a la zona de vigilancia no tuvo  problemas para que le dejaran pasar. Una vez dentro del poblado y hechas las presentaciones, intentó averiguar cuál era la causa de la retención de aquellas tres personas, a las que él tenía que salvar por todos los medios, pero sin conflicto alguno, siempre intentado mediar con las buenas palabras y formas para que todo fuera sin lucha. Una vez conocidos los motivos, que no eran otros sino un gran engaño de la anciana del hotel para con todos, Calvino pidió hablar con sus amigos, para así poder explicarles el por qué de su captura, y que éstos pudieran decirle en qué fueron engañados por  la anciana del hotel. Una vez escuchadas todas las partes y como hombre bueno que se había presentado, negoció con el Jefe de la tribu, demostrándole que todo había sido un engaño y que la única pretensión de aquella persona, no era otra sino la de crear un conflicto inexistente entre ambas culturas, para así poder aniquilar sin ningún tipo de piedad y a modo de venganza a su pueblo. Dándose cuenta éste del engaño sufrido, liberó a sus retenidos, pidiéndoles disculpas, aquella misma noche ofreció una cena en su honor y Calvino, donde les demostró su gratitud por haberle salvado a él y su pueblo de un conflicto innecesario, ya que ellos eran gente tranquila, que llevaba una vida está exenta de conflictos, dedicada a sus campos y a su trabajo, y sin saber por qué había alguien interesado en su destrucción como pueblo.
Al día siguiente partieron de nuevo hacia el hotel, confiando que no volverían a ver a la anciana y podrían proseguir con su gran aventura.

CARTA 10
VANSH.P

A la mañana siguiente Dave, Luis y Misi pensaron en seguir su aventura, cuando a Misi se le ocurrió invitar a Calvino. Antes de hacer esto lo consultó con sus compañeros. A Dave y Luis no les importaba que Calvino se uniese al grupo, todo lo contrario, estaban contentísimos ya que Calvino les había salvado la vida.
Así emprendieron su aventura los cuatro. Salieron en busca de un río pero no sabían en que dirección estaba. Entonces a Calvino se le ocurrió la idea de sacar una brújula para poder acercarse lo más cercano posible al río, que les ayudaría a dirigirse hasta su siguiente campamento base, el hotel, donde podrían pasar la noche, para poder hacer su excursión por los altos montes. Tras largas horas caminando, cuando encontraron el río ya estaba anocheciendo, y tenían que apresurarse porque sino tendrían que pasar la noche en la selva, junto a animales desconocidos. Se hizo de noche y aún no pudieron llegar al alojamiento. Entonces se pararon en un sitio cerca del río y montaron sus tiendas de campaña. Misi tenía un poco de miedo por si entraba una serpiente dentro de la tienda, pero Luis le explicó que como la tienda estaría cerrada, no podría entrar. Cenaron lo que comieron al medio día, ya que iban justos de comida, estaban muy cansados y bastante preocupados por si lograrían llegar hasta el hotel sanos y salvos, ya que a lo lejos se podían los oír aullidos de los lobos. Todos estaban preocupados, pero sabía que no iba a pasar nada.
A la mañana siguiente se despertaron todos perfectos. Salieron hacia el alojamiento y de camino se encontraron con un cocodrilo descansando en la orilla del río. Todos se asustaron e intentaron pasar  cerca sin hacer ruido. Entonces, cuando Dave iba a pasar, tropezó y tiró una piedra en dirección al cocodrilo, que se despertó y marchó tras ellos que corrían huyendo. Misi corría con lagrimas en los ojos y Dave se sentía culpable. Durante la huida Misi vio el hotel a lo lejos y saltó desde una pequeña catarata y así se pudieron salvar todos. Acabaron todos mojados pero llegaron al alojamiento sanos y salvos. Pero aún no sabían que puede haber peores animales que el cocodrilo…

Carta 11
Víctor G.

FETZAL. UN LUGAR EXTRAÑO

A la mañana  siguiente se despertaron muy temprano en la selva para iniciar una nueva excursión. Pero antes tenían que esperar la llegada de Calvino porque en el hotel solamente había tres habitaciones, así que tuvo que dormir al lado de la piscina donde mucha gente hacía lo mismo por el gusto de dormir al lado del agua.
Media hora más tarde llegó Calvino y todos juntos desayunaron en el bufet del hotel, donde había una infinidad de variedad de comida. Los cuatro hablaban del peligro del cocodrilo del día anterior y necesitaban prepararse bien para salir porque nunca se sabía con qué nuevo peligro se podían encontrar en la selva.
Salieron en busca de animales muy raros como el Parero que es una especie de serpiente y al mismo tiempo parecido a un león pero más feroz y pequeño. Eso le permite cazar a sus presas con menor dificultad. Existe otro mucho más peligroso, una especie de camaleón llamado Pecama, pero mucho más feroz y carnívoro. Principalmente le gusta comer personas o animales parecidos a las personas como el mono, gorila, orangután, chimpancé, etc.
Ese mismo día salieron a visitar una de las más grandes aves del mundo, el albatros, es una especie que solamente se puede encontrar en la selva donde estaban los protagonistas. Se encontraron con un terreno de color amarillo, nadie sabía porque era de ese color pero ellos pensaban que el motivo era la presencia cercana del albatros, también por las palmeras, donde solían vivir estas aves aunque en esta época dejaban las palmeras para poner sus huevos en los arbustos.
-¡Qué bien! ¡Así los podremos ver mejor!- Dijo Misi.
Dave, Luis, Misi y Calvino siguieron caminando hacia las palmeras.
Cuando pasaron las palmeras llegaron a los arbustos donde vieron muchas aves y muchas de ellas eran albatros. Como estaban acostumbrados a la gente se dejaban tocar y eso lo hacía mucho más agradable. Pasaron un rato muy bueno, pero cuando iban a regresar pisaron una plataforma de metal y cayeron por una alcantarilla. Se deslizaron por un tubo tipo túnel que les llevó a una gran nave donde no sabían que misterios podía esconder.
La nave era bastante grande, así que había mucho espacio para cada uno, lo bueno era que en el interior encontraron comida y por suerte había suficiente para poder sobrevivir cuatro personas durante cinco días si se administraban bien. Lo peor era que la puerta estaba completamente cerrada y ni el mismísimo Calvino, que era muy fuerte, pudo abrirla.
-¡Oh no! ¡La puerta está bloqueada!- Dijo Misi.
Pensaron un plan para intentar tirar la puerta abajo o que se abriera sola. Así que mientras uno pulsaba un botón de gran tamaño el resto de compañeros habrían de pulsar los botones pequeños al mismo tiempo. El plan B era hacer volar la puerta con la dinamita que llevaba siempre Calvino en su mochila para emergencias y que esta vez les vendría de maravilla.
Lo intentaron con el primer plan y no funcionó.
Afortunadamente el segundo plan no falló. La puerta se rompió en mil pedazos llenándolo todo de humo. Cuando pudieron abrir los ojos lo primero que vieron fue unos bichos muy raros, medían unos 2,60 cms, cada uno era de un color y llevaban unas antenas parecidas a las cucarachas de la tierra. ¿Dónde les habría llevado aquella nave tan extraña mientras ellos intentaban abrir la puerta bloqueada? ¿Cuánto tiempo habría pasado? Quedaron sorprendidos y cuando salieron al exterior vieron que no se encontraban en la tierra. No había coches, encontraron unos artilugios que más tarde descubrieron que se llamaban teflota, no tocaban el suelo, funcionaban con aire que flotaba, era helio. Las casas eran grandes todas de dos pisos y terminaban en forma ovalada. La tecnología de las casas era muy chula cuando pulsabas un botón la terraza se convertía en aquello que quería el dueño. Caminaban por lo que parecían calles y no entendían el idioma de aquellos bichos tan extraños que resultó que se trataban de los habitantes de ese planeta llamado Fetzal. Era un planeta que estaba fuera de la Vía Láctea. Pasaron días y más días caminando por la ciudad  hasta que por fin un buen día encontraron a un terrestre al que le había sucedido lo mismo que a ellos, pero él en cambio, como había pasado muchos años allí, conocía el idioma que hablaban. Les dijo que no había forma de escapar de Fetzal, el lo había intentado miles de veces mientras era joven y nunca lo había conseguido.
Este señor les puso en contacto con uno de esos insectos que tenía su casa en venta; la compraron y allí día tras día planeaban como escapar porque ellos aun no habían tirado la toalla. Intentaron construir una nave pero no tenían suficiente dinero así que decidieron comprar un teflota todoterreno para poder ir a todas partes ya que había lugares donde no se podía llegar con un teflota normal.
Compraron un animal, una especie de lobo, para que les defendiese en caso de ser atacados. Estos lobos eran muy fieles a sus dueños.
Un día se enteraron que había una mina donde con mucho esfuerzo se podían extraer una especie de diamantes, quien los conseguía sacar eran para él. Tenían que conseguir el dinero de la forma que fuera para poder construir la nave con la que escapar. Pero la mina estaba protegida por los bichos más fuertes del planeta. Trazaron un plan que consistía en atacar la mina de dos en dos. Misi con Calvino y Dave con Luis. Salieron cada grupo por un lado y cuando Dave y Luis estaban a punto de conseguir entrar en la mina, una vez que había podido esquivar a los chicos, por otro lado los atraparon otros bichos que no habían visto y los capturaron…

Lucía. M. L.
12
EL HÉROE SUFRE UNA PRUEBA

Cuando Misi se dio cuenta de lo ocurrido, enseguida se lo comentó a Calvino sin que nadie le oyese. Mientras tanto, Dave y Luis se despertaron en una habitación donde se encontraron con los bichos que parecían cucarachas. Dave intentó coger el walkie-talkie para pedir ayuda como la última vez, pero vió que no lo tenía y que lo tenían los extraterrestres. Misi y Calvino persiguieron todo el camino a los extraños a escondidas y así supieron dónde les encerraron a los demás.
Cuando Calvino se quiso dar cuenta, en su reloj eran las doce de la noche y estaban muy cansados. Misi le dijo a Calvino que mirara al cielo porque aun estaba el sol, pero ellos comprendieron que en aquel planeta tan extraño no había noche.
Entonces apareció una mini sombra ante ellos que parecía la de una cucarachita. Corrieron a esconderse detrás de una papelera que había por allí. Vieron que era una pequeña extretarrestre con su amigo el terrestre.
El chico les tradujo a Misi y a Calvino lo que quería decir la extraña que les dijo: “Venid conmigo y salvaremos juntos a vuestros amigos, y también os ayudaré a construir una nave para poder salir del planeta hacia el vuestro”.
Misi contestó sospechando: -¿Y si nos está engañando?
Calvino dijo que no sería capaz de hacer eso, pero también le dijo que era la única oportunidad que tenían y que se lo pensase muy bien. Al fin, Misi contestó: -¡Está bien! Pero espero que liberemos a mi padre y a Dave sin problemas.
La cucarachita ideó un plan para entrar en la habitación a escondidas. Y el plan fue el siguiente: Se meterían todos en un saco y la pequeña extraña los llevaría arrastrando hasta la entrada, les diría a los guardias que trae palos para pegar a los intrusos, y una vez dentro de la habitación meterían a los demás dentro del saco y la peque los llevaría fuera.
Una vez que ya estuviesen fuera, les ayudaría a construir la nave.
Así fue. El plan les salió a la perfección y se pusieron manos a la obra con la nave, pero justo cuando estaban terminando de construirla les pillaron unos extraños, que avisaron al rey inmediatamente.
Cuando estuvieron ante el rey le contaron lo sucedido y le pidieron que no le hechasen la culpa a la extraña porque fueron ellos los que empezaron la historia, pero el rey no les hizo caso y mandó que arrojaran a la pequeña a una piscina de lava ardiente. En cambio Misi dijo: “Antes de arrojarla a la lava pasaremos cualquier prueba, pero si yo gano la pequeña es mía y si tú ganas puedes hacer lo que quieras con ella”.
El rey dijo que aceptaba y comenzó a decir la prueba y en qué consistía.
La prueba fue que tenían que matar a un pájaro gigante de 8 metros de largo y 6 metros de ancho, además cría muy rápido y los polluelos lo siguen y también atacan.
Misi y Dave se cogieron de la mano y empezaron a girar muy rápido. Misi levantó el pie y le puso de un salto un tapón en el culo para que no pudiese tener crías y así matar al pájaro mejor.
Después de la lucha hubo una polvareda y no se vio nada, pero al cabo de minutos se vio el pájaro muerto y Misi con heridas no muy graves. El rey le preguntó cómo lo había matado, porque muchos de sus hombres habían muerto porque no lo consiguieron. El pájaro los llevaba asustando miles y miles de años. Pero Misi permaneció callada, vio que lo había conseguido y el rey le dio a la pequeña y le dijo: “Has luchado bien y con valentía, como ningún hombre lo había hecho antes y por eso te entrego tu premio y tu nave arreglada”.
Misi se puso contenta de alegría y le preguntó a su nueva amiga Limi por qué había decidido ayudarles y ella contestó feliz que también quería ser aventurera. Misi, al oir aquello, le preguntó si quería ir con ellos en busca de aventuras y ella contestó que sí. Y así volvieron con Limi en la nave a la Tierra.

Publicado el 30 enero, 2012 en LA BARAJA NARRATIVA. Añade a favoritos el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. En el texto 12 de Lucia, hay 3 faltas de ortografía, en el párrafo primero la palabra vio es sin acento, en el séptimo párrafo la palabra hechasen no lleva H sino que se escribe echasen, y en el ultimo párrafo oír lo has escrito sin acento.

  2. Lucía. M. L.

    Álvaro está muy chula pero en un “entonces” después de un punto has puesto “ntonces”.

    ¿Lo has echo aposta?

  3. CARTA 8 A
    ALVARO TORRES.
    EL ENGAÑO.

    Cuando volvieron a casa, Misi tenía una gran curiosidad por conocer cuál era la tribu a la que pertenecía Wachungo, y le venían a la cabeza muchas preguntas ¿Quiénes eran? ¿Cómo y dónde vivían? ¿Cuáles eran sus costumbres?.
    Al día siguiente, todos se levantaron temprano. No habían podido conciliar el sueño y tenían muchos deseos de aprovechar el viaje y conocer el lugar en el que se encontraban.
    Durante el desayuno, Luis les propuso hacer una excursión, le habían dicho que en la zona habitaba el quetzal. ¿El qué? –dijo Dave-, nunca había oído ese nombre -indicó con cara de extrañeza-.
    Misi le informó que el quetzal es una de las aves más maravillosas de la selva, que se encuentra en peligro de extinción, cuyo cuerpo mide unos 30 centímetros, posee una cola con largas plumas de unos 60 centímetros de largo (el doble que la longitud de su cuerpo), tiene un pico amarillo, una cresta verde, un plumaje muy vistoso con un color verde esmeralda, el vientre de color rojo intenso y las plumas brillantes de su larga cola con colores azules, blancos y verdes, era un ave sagrada para los aztecas y es tan bonita que pertenece al grupo de las llamadas aves del paraíso. Mira, está es una fotografía del quetzal –dijo Luis-, ¡qué bonito! –exclamó Dave-.
    Misi y Dave estaban ilusionados con la posibilidad de poder ver un ave tan bonita y se mostraron muy entusiasmados con la propuesta de ir en su búsqueda. Cuando terminaron de desayunar prepararon la mochila con agua y algunos alimentos, salieron de la casa y comenzaron la aventura de la busqueda del quetzal.
    Se dirigieron hacía un claro del bosque, donde la naturaleza que les rodeaba estaba formada por plantas de enormes hojas de una altura mediana y otras con unas flores de colores intensos. El paisaje era precioso, pero ni rastro del quetzal.
    De repente observaron un grupo de árboles, cuyas ramas estaban cubiertas por una gran cantidad de hojas, pero que curioso porque eran de múltiples colores, rojas, azules, verdes, amarillas, blancas…. ¿Qué extrañas estas hojas? –dijo Dave- , y Misi contestó, fíjate se están moviendo y ¡no hace nada de viento!.
    Cuando se acercaron, comprobaron con gran sorpresa, que no eran hojas, sino que se trataba de miles de mariposas que estaban posadas en las ramas de los árboles, cuando notaron su presencia, iniciaron todas juntas el vuelo, de repente se vieron rodeados por una nube de mariposas de todos los colores, que por momentos llegaban a tapar los rayos del sol.
    Jamás habían visto un espectáculo tan increíble!, ¡Estoy maravillado! –dijo Luis-, mientras Misi y Dave estaban entusiasmados con la visión que tenían delante, no sabían si lo que estaban viendo era real o un sueño.
    Decidieron dar por terminada la excursión, dado que si bien no habían visto al quetzal, se encontraban muy satisfechos con el espectáculo que les habían proporcionado las mariposas. De regreso a casa, observaron la presencia de una silueta humana junto a un árbol, se trataba de una anciana, con unos ropajes similares a los que llevaba Wachungo, por lo que pensaron que pertenecía a la misma tribu, era una anciana muy agradable, con voz suave, una enorme sonrisa y unos ojos brillantes de color verde. Por medio de signos y gestos, intentaron comunicarse con ella, le enseñaron la fotografía del quetzal y le explicaron que habían salido de excursión para buscarlo. La anciana les señaló el camino que debían seguir para localizarlo, dibujando con una rama un mapa en el suelo. Misi y Dave le dieron las gracias y cambiando de opinión, decidieron intentar de nuevo ir en busca del quetzal.
    Se dirigieron al lugar que les había señalado la anciana y al poco tiempo, encontraron una senda a cuyos lados se situaban dos grandes troncos de árbol, sobre los que estaban talladas unas caras y sobre su corteza tenía cortes con símbolos de colores, al adentrarse en el camino se vieron rodeados de árboles de grandes dimensiones que casi llegaban al cielo, sus ramas tapaban los rayos del sol, todo se quedó en silencio y tenían la sensación que por todas partes habían ojos que les estaban mirando.
    Cuando solo habían avanzado unos metros, contemplaron a su alrededor montones de huesos de diferentes animales. De repente ¡plaff, cataplaff!, los tres cayeron en una trampa que había en el suelo cubierta con ramas y hojas. Primero cayó Luis y luego encima de él cayeron Dave y Misi. ¡Qué dolor! –dijo Dave- ¡vaya golpe que nos hemos dado! –respondió Misi- ¿Estáis bien? –preguntó Luis-. A consecuencia de la caída, todos estaban llenos de magulladuras, heridas y tenían fuertes dolores por todo el cuerpo.
    No podían salir de la trampa, pero escucharon unos ruidos de pasos y empezaron a chillar ¡Socorro! ¡Socooooorro! ¡Ayuda! ¿Hay alguien ahí? Al mirar hacia arriba vieron a unos indígenas con las caras pintadas, armados con arcos y flechas. Con unas cuerdas les ayudaron a salir del agujero, una vez arriba descubrieron que junto a los indígenas, se encontraba Wachungo y a su lado otra persona cuya cabeza estaba cubierta por una enorme corona de largas plumas, como las que habían visto en la fotografía del quetzal, pertenecientes a su larga cola, también tenía sobre su cuello unos colgantes hechos con dientes de animales, que resultó ser el rey Wachayo.
    El rey estaba muy enfadado y daba fuertes gritos en un lenguaje que no entendían. El hechicero les preguntó por qué habían desobedecido sus indicaciones. ntonces se dieron cuenta que se encontraban en el camino prohibido. Explicaron la razón por la que se encontraban allí, buscando el quetzal y las indicaciones recibidas de la anciana, quién los había enviado por este camino. Cuando le describieron a la anciana, Wachungo les indicó que esa anciana era una bruja, a la que no le gustaban los extranjeros y que los había engañado para que fuesen por el camino prohibido. Entonces Misi se acordó de las palabras que siempre le decía su abuelo, cuando en invierno le contaba historias frente al fuego de la chimenea y le decía que no tenía que fiarse de todo el mundo, porque en ocasiones debajo de una piel de cordero podía haber un lobo disfrazado.
    Wachungo les explicó que este camino estaba prohibido porque conducía al lugar donde se dirigían los animales de la selva cuando se encontraban a punto de morir, motivo por el cual era un territorio sagrado, muy peligroso que estaba protegido por los animales más peligrosos de la selva, entre los que se encontraban panteras, jaguares y serpientes de grandes dimensiones, lleno de trampas y que bajo ningún concepto podía ser recorrido por ninguna persona que no fuera de la tribu.
    El rey muy enfadado con los extranjeros por haber entrado en el camino prohibido, ordenó que los llevasen detenidos al poblado de la tribu, donde serían juzgados por el consejo de ancianos, quienes decidirían el castigo a recibir por su desobediencia.

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