BARAJA NARRATIVA – 4º DE PRIMARIA – CURSO 2011-12 – PROFESOR – COLOR NARANJA

CARTA 1

LUCÍA M.

AVENTURA EN LA SELVA

Una mañana de invierno, Misi estaba mirando por la ventana del avión y su padre, Luis, dormía con una sonrisa en la boca, porque mientras que Misi no sabía hacia dónde se dirigían, él sí. ¡Su padre le había regalado un viaje a la selva por su vigésimo tercer aniversario!
Tardaron unos minutos en bajar del avión, porque el padre de Misi le vendó sus ojos marrones con un pañuelo para que no se diese cuenta de dónde estaba. Luis la cogió de la mano y como iba tan contento y miraba hacia delante, ella se dió en la frente contra la parte de arriba de la puerta y se hizo un chichón muy grande. Su padre le pidió perdón por no fijarse en ello. Le curó con una planta de la selva llamada ‘unamá’, que era una planta curativa de chichones y la utilizaron porque no se habían traído el trombocid.

Tenían que llegar a una casa que estaba en medio de la selva. Emprendieron su viaje caminando, cargando con todo su equipaje y pronto estuvieron cansados. A Misi se le cayó su goma del pelo rojizo y la perdió; por suerte tenía cinco más. El viaje duró medio día y ya estaban hambrientos.

Cuando llegaron, Misi estaba impaciente por quitarse el pañuelo de los ojos. Esperaron unos segundos para quitárselo. Al fín, Luis le quitó el pañuelo y… ¡La sorpresa fue mayor! Misi estaba muy contenta y sorprendida; enseguida fue a darle un beso pero… De repente, ¡Algo le vino a Misi a la cabeza! Fueron sus amigos de la universidad, donde estudiaba biología, porque los echaba de menos a todos y sus gritos que decían una y otra vez: ¡Ven pronto, te echaremos mucho de menos, guapísima, bella! Entonces, se puso un poco triste pero se le pasó rápido al imaginar que iba a emprender una divertidísima aventura.

Carta 23
Vansh P.

Una vez llegaron a la casa, saltaron de alegría ya que estaban agotadísimos tras el largo recorrido que han echo por la selva. Mientras se estaban deshaciendo las maletas Misi notaba que cada vez que se hacia más oscuro habían mas bichos, a ella no le gustaba pero Luis ya le advirtió a Misi. Luis le guardó una sorpresa para Misi el día siguiente. Misi estaba ilusionada por lo que le esperaba el día siguiente , no podía dormir tenia la intriga de saber lo que era. El día siguiente el cielo estaba negro, estaba lloviendo muchísimo, tanto les impidió salir de casa. Misi se quedó con las ganas de saber qué sorpresa le había preparado su padre. Se quedaron en casa deshaciendo las maletas y su padre le contaba los peligros que hay en la selva. Después de medio día lloviendo pudieron salir un rato, pero no fueron muy lejos, ya que la lluvia es imprevista. Al día siguiente el sol brillaba en sus habitaciones y así se despertó Misi. El padre se asomó por la venta y vio que hacia un día estupendo para un expedición. Luis la iba a llevar a ver su sorpresa, que era ver una manada de monos. El padre conocía un lugar donde había monos.
Los dos partieron para completar su expedición Misi estaba ilusionada para ver su sorpresa pero seguía sin saber lo que le esperaba.
Por el camino se han ido encontrando con varias especies de aves distintas, que no sabían como se llamaban, pero Misi estaba disfrutando de su aventura. De camino se encontraron un rió. No sabían si cruzarlo o no. Entonces, al otro lado del río vieron un hombre nativo que parecía que estaba cazando iba sin ropa intentaron llamarlo, pero el hombre no les oía. Entonces Misi se acercó para llamarlo y se tropezó con una piedra, cayendo al río. El río era muy caudaloso y Misi se agarró a una piedra mientras Luis estaba buscando una rama gorda y gritaba pidiendo ayuda. Pero no había manera, cogió una piedra y la lanzó hacia el desconocido y consiguió captar su atención, pero no sabia como comunicarse con él. Pero el desconocido vio a Misi en el agua y se lanzó al río. Luis vio que algo se acercaba hacia el desconocido. Parecía un cocodrilo…

CARTA 27
ENRIQUE.P.

El pánico se apoderó de Luis cuando confirmó su gran temor, un cocodrilo enorme,se acercaba al desconocido que intentaba salvar a Misi. Gritó para advertirle del peligro, el desconocido se giró, apenas tres metros le separaban del gran cocodrilo.
Ante la sorpresa de Luis,el desconocido se enfrentó a la bestia, Luis pensó en ese momento que le esperaba una muerte segura, así que, con ayuda de una rama, y con mucho esfuerzo,logró sacar a Misi del peligroso río.
Los dos se quedaron mirando las aguas, deseando ver salir al desconocido, que había impedido que el cocodrilo alcanzase a Misi, pero no fue así.
– Misi és mejor que nos vayamos, estás helada y empapada, ese hombre ha sido un héroe, es una lástima lo que le ha ocurrido, pero aquí ya no hacemos nada.
Le dijo Luis a su hija y ésta llorando le contestó.
– Me ha salvado la vida, papá…
Regresaron a casa muy tristes.
Por la mañana, en el desayuno, ninguno de los dos fue capaz de decir nada, aún estaban muy impresionados por lo ocurrido el día anterior. Cuando acabaron de desayunar alguien llamó a la puerta, los dos se quedaron asombrados al ver quién era: el desconocido héroe que salvó la vida a Misi.
– Hola me llamo Michondo, que en vuestro idioma quiere decir: Hijo del viento.
Misi se abalanzó hacia él y lo abrazó.
– ¡Creíamos que estabas muerto! ¡Oh, dios mío! ¡Qué alegría! Pero…¿cómo escapaste del cocodrilo? Era enorme.Es increíble.
Estuvimos un rato esperando, desesperados, pero tú no salías del agua…¿Cómo pudiste? No puedo creerlo.
Misi no creía lo que veían sus ojos. Su padre intentó tranquilizarla.
– Missi por favor, lo vás a ahogar. ¿Quieres dejar que se explique? Por favor, Michondo, sientate. Yo me llamo Luis y ésta es mi hija Misi. Estamos muy contentos de que estés vivo.
-No es la primera vez que me enfrento a un cocodrilo. Me he criado aquí, estoy entrenado desde pequeño a luchar contra ellos. Hace muchos años, los cocodrilos, se comían a la gente de mi tribu cuando iban al río a por agua o a lavarse. Mis antepasados aprendieron a enfrentarse a ellos, de manera que,cuando iban al río, uno de nosotros les acompañábamos y les protegíamos de ellos.
– Así que vienes de una familia de héroes.
Dijo Missi.
– Se podría decir que sí.
Contestó Michondo y todos rieron.

LUCIA MORENO
CARTA 28

EL DESCUBRIMIENTO

Después de desayunar los tres juntos, Michondo se despidió.
-Tengo que irme, me alegra mucho conoceros pero…tened cuidado, el bosque es muy peligroso.
-Vale, tendremos cuidado. Dijo Misi
Misi no paraba de preguntarle a su padre que iban a hacer hoy, ella tenia ganas de más aventuras,
-¿Sabes que podríamos hacer? Podríamos ir a ver si encontramos el cocodrilo que mató a Michondo. Nunca he visto un cocodrilo tan cerca, dijo Misi.
– Eso es muy peligroso, no nos dijo realmente que lo ha matado.
Después de un buen rato queriendo convencer a su padre para ir en busca del cocodrilo, al final le dijo:
-Bueno … Pero con cuidado, ya sabes lo que nos ha dicho,
Misi, saltaba de alegría, hoy podría tener otra aventura y estaba entusiasmada.
Así que cargaron sus mochilas y comenzaron a caminar por el bosque en dirección al río donde ocurrió todo. El bosque estaba precioso, lleno de árboles enormes, flores y arbustos, los cuales le llamaban la atención.
-¡Qué bonito está el bosque! ¡Me encanta ver toda esta naturaleza!
-¡No toques ninguna planta a ver si alguna es venenosa! Que tú eres muy curiosa, dijo Luis.
-¡Mira! Ya hemos llegado. ¡Vamos! ¡Vamos!
Poco a poco se acercaron a unos arbustos y cuál fue su sorpresa que detrás de ellos se encontraba Michondo, pero no estaba solo, había cuatro personas más. ¡Estaban quitándole la piel al cocodrilo!
Misi empezó a gritar, mientras Luis le tapaba la boca para que no la oyeran, pero no lo pudo impedir, así que salieron corriendo detrás de ellos.
Después de una buena carrera Luis y Misi les habían despistado y estaban escondidos, cuando paso el peligro, volvieron a casa para descansar.
-¿Has visto? ¡Me ha engañado, no quería salvarme solo quería cazar el cocodrilo!
-No sabemos realmente lo que hacen, igual es algún ritual, no le des tanta importancia.
De camino a casa Misi no hablaba, estaba muy enfadada. Pero Luis confiaba en que se le pasara pronto.
Esa misma noche, después de cenar llamaron a la puerta, Misi y su padre se miraron asustados, y al abrir la puerta se quedaron sorprendidos al ver que era Michondo.
-¿Qué haces aquí? ¡Vete! ¡Vete! ¡Me has engañado!
-No te he engañado, vengo a explicarte lo que has visto. Nosotros vivimos de la caza y nos alimentamos de lo que encontramos. Al evitar que el cocodrilo te atacase se ahogó en el río, así que lo aprovechamos para tener en el poblado un día de fiesta, y vengo a invitaros. Mañana nos acompañéis.
-Muchas gracias, pero no sé si Misi al final se decidirá, esta muy enfadada, dijo Luis.
-Bueno, si es eso y de verdad no los cazáis adrede, iremos. ¿Vale?
Michondo se despido contento porque sabía que les acompañarían.
A Misi le cambió la cara, y se puso contenta ya que sabia que mañana tendría otra aventura y además sería una fiesta.

Carta 29
Transfiguración
Marta

             
Cuando  Misi abrió los ojos,  todo el grupo estaba despierto, sorprendida pregunto – ¿Qué hora es? – dijo todavía muy cansado, Dave le dijo muy entusiasmado – ¡Va, Misi no seas vago y arriba que ya es de día!- , fue cuando se dio cuenta de lo tarde que era e hizo  las cosas muy  rápido, porque hoy volverían a vivir una nueva aventura, no era como las otras, sino que en realidad  se trataba de una fiesta que pensaban lo maravillosa que sería, pues era al aire libre, en plena selva. Cuando llegaron al lugar indicado por su amigo Michondo vieron con asombro que el suelo estaba levantando,  Luis confiado dijo – Esto formara parte de la fiesta no hay por qué preocuparse -, pero cuando los matorrales se empezaron a mover, Misi  dijo –Papa esto no parece parte de la fiesta –dijo muy nervioso. Por los arbustos,  se asomaron unos hombres con el rostro bastante oscuro, asustándoles,  Luis se acordó que Michondo le había dado un walquitalqui  y una especie de trompeta que solo él y su tribu podían oír,  Luis saco de la mochila todo lo que le dio  sin que aquellos extraños hombres  se diesen cuenta , pero al momento de sacarlos algo llamo su atención, y sin saber porque se vieron rodeados de una gran red que los hizo prisioneros, sin darles tiempo a reaccionar, una vez en la red, Luis se dio cuenta que el hombre que tenía una gran mascara cada vez le parecía más y más conocido, no por su apariencia, sino por su físico y sus formas, era su gran amigo Michondo, que se había transformado en uno de ellos oculto tras ella para no ser reconocido, volvió a guardar todo lo que llevaban para caso de emergencia, pues ya de nada les serviría, su amigo se había pasado a otro bando que no era precisamente un gente amistosa con los extraños.
Lo que el grupo no se había dado cuenta era que Michondo no hacia aquello voluntariamente, sino que el hechicero de la aquella extraña tribu  lo había convertido en otra persona, que realmente él no era como lo estaban viendo en esos momentos, sino que no era dueño de sus actos, pues tras esa nueva apariencia, estaba el verdadero Michondo, pero hasta que no se rompiera el encantamiento él volvería a ser el mismo de siempre, pero eso ellos lo desconocían y por eso tras los incidentes con el cocodrilo, lo único que hacían era volver  a desconfiar de él.
¿Quién podría salvarles de aquella situación?

 

Carta  nº – 30

DAVID H.

RESCATE EN LA SELVA

La situación era dramática, estaban apresados por una tribu desconocida, en la que aparentemente estaba también Michondo, la  única persona que conocían en esa parte de la selva.
Luis cayó en la cuenta de que tenia en su bolsa los objetos que le dio Michondo, sigilosamente cogió el walkitalki y consiguió comunicarse con otra persona.
¡SOS!, ¡SOS!, ¡SOS!, repetía nervioso y alterado Luis por el walkitalki.
¡SOS!, ¡SOS!, ¡SOS!, insistía Luis, sin conseguir respuesta.
¡SOS!, ¡SOS!, ¡SOS!, Luis no desesperaba. Después de unos minutos respondieron,  Alo, ¿quien llama? Preguntaron.
 -Soy Luis, conocido de Michondo y necesito ayuda porque unos soldados de otra tribu nos han hecho prisioneros, ¿quién es usted? contesto.
 – Soy Kapteni, jefe de la tribu de los Aina, iremos a ayudarles, pero debe decirnos donde se encuentran y si Michondo está con usted.
 – Michondo, está con la gente de la otra tribu, aunque parece un poco aturdido, parece que no es él, pero no estoy seguro, el lugar donde estoy lo desconozco, pero desde aquí se ve una gran palmera que sobresale por encima de todos los demás árboles, contesto Luis en voz muy baja.
 – Ah, ya sé donde me dice, dijo Kapteni, está en el territorio de nuestra tribu enemiga, los Waovu, y Michondo es extraño que esté con ellos, pues es nuestro mejor soldado, algo raro ocurre allí, enseguida iremos en su ayuda.
 Pasados los minutos, Kapteni reunió a sus soldados y llamó al hechicero de la tribu, llamado Wise, pues desconfiaba de lo que estaba ocurriendo, y se dirigió al lugar indicado por Luis.
Una vez en el poblado de los Waovu, Kapteni y sus soldados, forcejearon con los soldados que custodiaban a Luis y Misi, venciéndoles en la lucha y liberaron a los rehenes, pero quedaba aún Michondo y saber qué le pasaba.
Wise se acercó a donde estaba Michondo y vio en sus ojos una extraña expresión, una mirada perdida, enseguida comprendió que le habían hechizado.
Pero para quitarle el hechizo debía saber cuál era y para eso tenia que enfrentarse al hechicero de los Waovu, el temido y malvado Wazinzi.
Wise avanzó hacia el centro del poblado al encuentro de Wazinzi.
Los dos hechiceros se encontraron frente a frente.
Wise era mayor que Wazinzi, que en su juventud fue alumno de Wise, pero no sabía aceptar con facilidad la autoridad de su maestro y tuvieron continuos enfrentamientos, hasta que Wise le despidió y tomó a otro aprendiz. Desde entonces, Wazinzi odia a su antiguo maestro Wise.
Conocedores de este odio, la tribu de los Waovu tomó a Wazinzi como hechicero, pues tenían una gran rivalidad con la tribu de los Aina, desde hacía mucho tiempo.
La magia y el hechizo de Wazinzi era muy potente, pero Wise conocía todos los secretos de la magia nyeusi, de manera que se enfrentaron en un combate de magia. Cada hechicero utilizó lo mejor de su magia y sus mejores hechizos, pero la sabiduría de Wise se impuso a la de Wazinzi, derrotándolo por completo, de forma que el hechizo de Michondo se deshizo.
Una vez liberados Luis, Misi y Michondo, el jefe Keptani detuvo a Wazinzi y lo llevó a su poblado para ser juzgado por el consejo de ancianos, por traición al pueblo de los Aina.
El consejo de ancianos condenó a Wazinzi al destierro a la isla de Wamesahau (La Isla de los Olvidados), donde viviría el resto de sus días.
Luis y Misi agradecieron la ayuda de Keptani.
– Michondo, perdónanos por haber dudado de tu amistad, se disculparon Misi y Luis.
– Tranquilos, era normal que dudarais de mi, en aquella situación de hechizo, hasta yo mismo hubiera dudado de mi. Añadió Michondo.
– Sabes papá, dijo Misi.
Qué hija, dime. Añadió Luis.
– No solo Michondo es un héroe, toda la tribu son unos héroes. ¡Son mis héroes!.
Misi sacó una cámara de fotos de la mochila, hizo una foto a toda la tribu y se llevó uno de los recuerdos más importantes de su vida.
Keptani, Wise y Michondo despidieron a nuestro amigos.
– Bye, safari Njera, que en vuestro idioma significa, adiós, que tengáis buen viaje.
Después de esta tremenda aventura, Luis y Misi, regresaron a la casa de la selva y por fin pudieron descansar con tranquilidad.

Publicado el 30 enero, 2012 en LA BARAJA NARRATIVA. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Vansh Pursnani

    Vansh P

    Llegada del incógnito

    Tras el largo recorrido por el bosque, Ulises estaba destrozado su cuerpo estaba apunto de caerse no se podía sostener, se desmayo en el suelo y pronto un grupo de gente acudieron a ayudarlo.
    Al día siguiente se despertó sorprendido ya que no sabia donde estaba entonces los monjes que le ayudaron le empezaron a preguntar sobre el. El les contó como llego al bosque y porque iba como un vagabundo y les contó, quien era el en la realidad pero no le reconocieron por las pintas que llevaba.
    El héroe se escapo en busca de su enamorada que la comprometieron con otro hombre entonces el fue detrás de ellos pero a mitad camino se tuvo que enfrentar a una manada de lobos, su caballo se escapo y tuvo que matar a los lobos el solo. Sin comida ni agua seguía andando en dirección de su querida amada que se había marchado. El sólito y desolado andaba por todo el bosque cada día mas agotado hasta que se cayo y lo encontraron los monjes.
    Ellos se quedaron boquiabiertos cuando se enteraron de que el era el famoso héroe y que le habían salvado la vida. Le ayudaron y le mandaron de vuelta a su tierra.

  2. Lucía MF., podríamos solicitar que planten plantas “unamá” en el patio del colegio, así cuando salgamos a jugar en el recreo, si alguien se da un golpe y le sale un chichón, tendríamos el remedio al lado, y nos evitariamos tener que ir a buscar el trombocid. ¿Os parece buena idea?.

    Me ha gustado mucho la historia.

    • Lucía Monfort López 4º

      Álvaro, no sé si esto de las plantas que me estás contando es verdad o es que me estás intentando colar una broma, pero que sepas que esa planta no existe y además tenemos ya trombocid en el cole (en el botiquín).

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